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← Volver al día · 25 de junio de 2026

SoftBank apuesta su futuro a la superinteligencia: Son convierte el récord de beneficios en munición para dominar la era de la IA

🕒 Publicado en Zendoric: 25 de junio de 2026 · 09:00

En la junta de accionistas de Tokio, Masayoshi Son descartó jubilarse y fijó un objetivo sin matices: que SoftBank sea el número uno mundial en modelos, chips, infraestructura y robots. Con 64.600 millones de dólares comprometidos en OpenAI y un beneficio neto récord, la ambición deja de sonar a eslogan para parecer una estrategia financiada.

Hay declaraciones que se quedan en titular y otras que vienen respaldadas por una cuenta de resultados. La de Masayoshi Son en la junta anual de SoftBank pertenece a la segunda categoría. Un beneficio neto de 5 billones de yenes (unos 31.000 millones de dólares), más del cuádruple que el año anterior y máximo histórico del grupo, es precisamente lo que separa la fanfarronería de la apuesta. Cuando un CEO de 68 años dice que no tiene tiempo para retirarse y que seguirá entre 10 y 15 años más, conviene escucharle si la caja le da la razón.

La estrategia se ordena en cuatro pilares —modelos, chips, infraestructura y robots— y su pieza más llamativa es la inversión total en OpenAI, que según Son alcanzará los 64.600 millones de dólares antes de octubre de 2026. La cifra es lo bastante grande como para situar a SoftBank entre los inversores estructurales del laboratorio de Sam Altman, y ahí está el matiz interesante: ya no se trata de comprar una participación, sino de ganar influencia sobre el ritmo y la dirección de los modelos punteros. Esa palanca es valiosa, pero también legítima de cuestionar, porque concentrar tanto capital sobre un solo actor reabre el viejo debate sobre la independencia y la misión fundacional de OpenAI.

Donde la visión se vuelve más concreta y, a mi juicio, más sólida, es en la infraestructura. Son apunta al cuello de botella real del sector —la capacidad de cómputo con energía garantizada— con centros de datos en Estados Unidos y Europa y, sobre todo, con una negociación de alianza de capital entre SoftBank Corp. y TEPCO para llevar grandes centros de IA a Japón. De confirmarse, sería una convergencia inédita entre la eléctrica tradicional y la nueva economía del cómputo, y resolvería uno de los obstáculos históricos del país: el coste y la escasez de energía. Es la clase de movimiento poco vistoso que decide quién despliega IA a escala.

En robótica, Son fue más allá de la promesa: afirmó que la 'IA física' —robots impulsados por modelos— ya ha iniciado la producción en masa, con un anuncio oficial pendiente. Conviene tomarlo con la cautela de lo no detallado, pero encaja con la experiencia previa del grupo en Boston Dynamics y con una carrera global donde compiten Figure AI, 1X o Agility Robotics. Si la cifra y el calendario se sostienen, SoftBank estaría dando el salto del laboratorio a la fábrica antes que muchos rivales.

Para el ecosistema de IA agéntica, la lectura es directa: los agentes autónomos viven de cómputo abundante y de modelos potentes, y ambos son justo lo que Son está financiando. La robótica añade el plano físico, donde la planificación y el uso de herramientas dejan de ser texto para convertirse en acción. La pregunta que queda abierta no es si la ambición es grande —lo es—, sino si la ejecución acompañará a una hoja de ruta que, por primera vez en años, llega con la caja llena para sostenerla.

Fuentes y referencias